TRIGUEROGATE

La valla ilegal de la VPL del alcalde de Ibiza ya había sido rechazada por la comunidad antes de estallar el ‘Triguerogate’

Según documentos que obran en poder de La Voz de Ibiza, la comunidad de propietarios Resident Park II votó en febrero retirar la celosía del local del alcalde por no coincidir con el resto de la urbanización. Verónica Prats, esposa de Rafa Triguero y presente en esa junta, impugnó el acuerdo mediante burofax y llevó el caso al Instituto de Mediación de las Islas Baleares. Triguero no retiró la valla hasta que este medio comenzó a investigar el caso.

El cerramiento perimetral de paneles de aluminio instalado en la VPL de Triguero.

La valla ilegal que el alcalde de Ibiza, Rafa Triguero, instaló en su controvertida Vivienda de Precio Limitado en el barrio Can Misses, y que luego retiró cuando supo que estaba siendo investigada por La Voz de Ibiza, llevaba meses siendo objeto de conflicto en el seno de la comunidad de propietarios.

Según documentos que obran de este medio, la junta de propietarios de la urbanización Resident Park II ya había votado en febrero de 2026 —meses antes de que estallara el escándalo— retirar la celosía instalada en el Local 2 de la Escalera 1, propiedad de Verónica Prats Marí y Rafael Triguero.

La mujer, esposa de Triguero y propietaria del 50% del local y del 100% de otro piso en el mismo edificio, presente en esa reunión, no solo se opuso sino que posteriormente impugnó el acuerdo y lo llevó a mediación.

Votación en contra

El punto 14 del orden del día de la Junta General de Propietarios celebrada el 18 de febrero de 2026 llevaba por título «Estudio y aprobación, en su caso, de la retirada de celosía Local 2 Escalera 1 y sustitución por modelo aprobado en junta».

Según consta en el acta, «varios propietarios manifiestan que la celosía instalada en el Local 2 de la Escalera 1 no coincide con la existente en otras viviendas de la comunidad, indicando que, según su entender, en su día se aprobó en junta un modelo determinado de celosía para mantener la uniformidad estética del conjunto».

Verónica Prats estaba presente en esa reunión. Según el acta, «toma la palabra la propietaria del local» y expone que «ha solicitado en varias ocasiones a la presidencia y a la administración que se le indicara cuál era exactamente el modelo presuntamente aprobado por la comunidad y en qué acta constaba dicho acuerdo, sin que hasta la fecha se le hubiera podido acreditar documentalmente». Aportó además fotografías de distintos bajos de la comunidad para argumentar que no todas las celosías son idénticas entre sí.

Tras el debate, la junta sometió a votación la retirada de la celosía. El resultado fue: 19 propietarios a favor, 15 en contra y 12 abstenciones.

La impugnación: burofax y mediación

A pesar del resultado de la votación, la celosía no fue retirada. Según una circular informativa de la comunidad de propietarios que obra en poder de La Voz de Ibiza, «la comunidad ha recibido un burofax del propietario del local 2 de la escalera 1 y una citación del Institut de Mediació de les Illes Balears (IMIB), en relación con el acuerdo adoptado en la Junta de fecha 18/02/2026».

La circular detalla que «en dicho burofax, el propietario impugna el acuerdo relativo a la retirada de la celosía de su local, alegando, entre otros extremos, la falta de concreción del modelo exigido y la inexistencia de un acuerdo previo que lo regule, solicitando que el acuerdo quede sin efecto o, alternativamente, que se autorice su cerramiento, proponiendo una solución negociada».

La sesión inicial del proceso de conciliación ante el IMIB está convocada para el 16 de junio de 2026.

¿Conciliación en pie?

Al retirarse la valla, el acto de conciliación pierde sentido, ya que el conflicto entre las partes se ha disuelto.

Sin embargo, nadie ha querido pronunciarse sobre el asunto. La administradora, Ángeles Alcázar, dijo a La Voz de Ibiza que «está todo en manos del abogado», aunque evitó dar más detalles: «No voy a hacer declaraciones al respecto. Soy la secretaria administradora de la comunidad y la palabra secretaria viene de secreto. Entonces, yo no voy a hacer declaraciones a un periódico de temas privados de una comunidad, ya sea de una persona pública o de una persona privada. Para mí, es indistinto a qué se dediquen».

«Son personas propietarios administrados míos y da igual a qué se dediquen. Entonces, no voy a hacer ningún tipo de declaración al respecto», añadió.

Desde el Ayuntamiento de Ibiza tampoco han respondido al requerimiento de este medio.

La cronología que desmonta el relato de Triguero

La secuencia de hechos documentada es reveladora. En febrero de 2026, la comunidad vota retirar la celosía. Verónica Prats, presente en la junta, se opone y posteriormente impugna el acuerdo y lleva el asunto a mediación. La valla ilegal permanece en su sitio.

Meses después, cuando La Voz de Ibiza comienza a investigar las irregularidades de la VPL del alcalde, Triguero retira primero los paneles opacos del frontal —la parte visible desde la calle— y semanas después, con el escándalo ya en el Parlament balear, retira también el lateral.

Es decir: Triguero conocía desde febrero que la comunidad había votado retirar la celosía. Su esposa lo estaba combatiendo activamente ante un organismo de mediación. Y solo procedió a retirarla completamente cuando la presión mediática derivada de la investigación de La Voz de Ibiza hizo insostenible mantenerla.

No fue un acto voluntario de cumplimiento de la normativa: fue una retirada forzada por las circunstancias, mientras el proceso de impugnación ante el IMIB seguía su curso.

Todo sobre el ‘Triguerogate’

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