TRIGUEROGATE

El trilerismo sin fin de Triguero: una nueva versión para seguir aferrado al cargo

El alcalde de Ibiza compareció en el pleno extraordinario con un relato construido sobre silencios estratégicos y preguntas sin respuestas. Reconoció «estancias puntuales» de su familia en la VPL pero negó que haya sido su "residencia habitual". No dijo nada de la valla ilegal y confirmó una por una todas las informaciones de La Voz de Ibiza

El trilerismo, ese juego de manos en el que la pelota siempre está donde uno menos la busca, tuvo este jueves su mejor expresión en el salón de plenos del Ayuntamiento de Ibiza. Rafael Triguero compareció en el pleno extraordinario convocado a petición de PSOE y Podemos con una nueva versión de los hechos, construida sobre declaraciones que esquivan sistemáticamente las preguntas que acorralan al alcalde de Ibiza por el escándalo de su Vivjenda de Precio Limitado en el barrio Can Misses, desvelado por La Voz de Ibiza.

Así, Triguero no diluyó ninguna de las denuncias que recaen sobre él por el Triguerogate.

El dato más relevante de la comparecencia de Triguero no es lo que dijo, sino lo que reconoció sin querer. Después de no negar durante semanas estar viviendo allí, tal como han desvelado vecinos, el PSOE y conducen todas las evidencias, y de decir en un escrito de rectificación haberlo negado sin ser cierto, el jueves llegó un nuevo relato.

«En la vivienda han existido estancias puntuales de mi familia» fue uno de los mensajes crípticos de Triguero. Ni sí, ni no, ni todo lo contrario.

Nadie sabe lo que son exactamente estancias puntuales. ¿Un mes y medio de forma continuada es una estancia temporal para Triguero?

Y las justificó así: «En el proceso de adecuación de todo el mobiliario, cuando mi mujer y yo trabajábamos en ese local comercial, mis hijos han jugado en los patios y en las terrazas, con porterías de colores amarillas, negras… Además, incluso sus bicicletas siguen estando hoy ahí».

Una portería de fútbol, toldos eléctricos, electrodomésticos de lujo, un olivo plantado en el patio y las bicicletas de sus hijos. Todo eso en un local que, según Triguero, «nunca ha sido ni sería mi residencia habitual».

Un estancias puntuales y no ha sido mi residencia habitual con lo que pretende evitar las sanciones del Govern un Triguero que confirmó una por una todas las informaciones de La Voz de Ibiza. 

Los silencios que hablan

La comparecencia de Triguero estuvo tan definida por lo que dijo como por lo que calló. No mencionó en ningún momento la valla ilegal instalada en el patio de la VPL, que la comunidad de propietarios votó retirar en febrero —meses antes de que estallara el escándalo— y que su esposa Verónica Prats impugnó mediante burofax llevando el asunto al Instituto de Mediación de las Islas Baleares.

Aunque Triguero no retiró la valla hasta que La Voz de Ibiza comenzó a investigar el caso.

Tampoco negó que el piso del mismo edificio del que su esposa es propietaria al 100% esté actualmente alquilado a precio de mercado —entre 2.500 y 3.000 euros mensuales—.

Por otra parte, ha manifestado que «es rotundamente falso que haya accedido irregularmente a una vivienda pública. Es falso que haya utilizado mi cargo para obtener ningún beneficio personal. Y es falso que se haya producido ninguna actuación fuera de la legalidad», ha afirmado Triguero.

La defensa del pacto sucesorio

Sobre los pactos sucesorios que seis fuentes jurídicas independientes han calificado de fraude de ley «de manual», Triguero fue escueto y desafiante: «Realizar un pacto sucesorio en Baleares no es ningún fraude. Es una figura legal reconocida por nuestro ordenamiento jurídico y, además, un derecho utilizado por muchísimas familias de estas islas, incluida también la mía».

Y añadió una apelación a la privacidad que no responde a ninguna de las preguntas planteadas: «Involucrar indirectamente a menores o utilizar imágenes relacionadas con el entorno privado y familiar de mis hijos no contribuye a dignificar la política».

Lo que Triguero no explicó es por qué sus hijos menores, que según él «jugaban en el patio», figuran como copropietarios de un local reconvertido en VPL al que la ley prohíbe acceder a quien ya tiene otra vivienda. Ni cómo se acredita que esos menores son «beneficiarios» de la VPL en los términos que exige la normativa.

La polémica por la zonificación

Sobre la acusación de que aprobó la zonificación de Can Misses como zona apta para VPL sabiendo que se beneficiaría personalmente, Triguero desplegó un argumento cronológico.

«Esa modificación inicial se aprobó en este plenario el 30 de noviembre del 2023. Mi familia y yo adquirimos ese local en junio del año 2025, aproximadamente un año y medio después», dijo. Y añadió: «Los grupos de la oposición no votaron en contra de esa medida».

La campaña del PSOE y las acciones judiciales

El alcalde cerró su intervención con dos movimientos que ya forman parte de su patrón habitual. Primero, presentó el escándalo como una campaña de destrucción política: «Algunos han preferido alimentar titulares y sospechas antes que atender a la realidad de los hechos con la única finalidad de hacerme daño a mí y, además, de hacer daño a mi familia».

Segundo, anunció acciones judiciales: «Para defender esa realidad y también para proteger a mi familia frente a todas las acusaciones que se han vertido, la semana pasada iniciamos las acciones judiciales oportunas».

Además, dejó claro es que no piensa dimitir: «Seguiré trabajando exactamente igual que hasta ahora y, si cabe, les puedo asegurar con mayor empeño y tesón que nunca».

La pelota del trilero sigue moviéndose. Pero cada vez hay menos sitios donde esconderla.

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